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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Lección 6: 
El desafío de sus dichos 

Para el 10 de mayo de 2008 

Lee: Mateo 5:48; 18:21, 22; 19:3-12; Lucas 12:32-34; Juan 19:25-27. 

Descubre: ¿De qué manera se puede aplicar los dichos o enseñanzas de Jesús en nuestras vidas? ¿Qué 
nos enseñan cada dicho de Jesús? ¿Por qué el Señor Jesús pronunció palabras que muchas veces están 
fuera de nuestro alcance para practicarlo? ¿Cuál es el propósito de cada una de esas enseñanzas? 
¿Cuántos de los dichos de Jesús son realmente un desafío para nosotros? De todas las enseñanzas de 
Jesús, ¿Cuáles son de mayor desafío para llevarlos a la práctica? ¿Cuáles de sus dichos son fáciles de 
llevarlos a la práctica? 

Memoriza y considera: "(Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre)" (Juan 7:46). 
Pensamiento clave: Aunque algunos dichos de Jesús son difíciles de entender, se pueden aplicar en 
nuestras vidas, dentro de nuestras limitaciones. Sus enseñanzas y sus dichos a lo largo de la historia 
siempre han causado impacto a la humanidad. Muchos de esos dichos son enigmáticos y/o hasta 
contradictorios y a veces imposibles de ser cumplidas. 

Cristo no permite que permanezcamos en la duda con respecto a los rasgos de carácter que él siempre 
reconoce y bendice. Apartándose de los ambiciosos y favoritos del mundo, se dirige a quienes ellos 
desprecian, y llama bienaventurados a quienes reciben su luz y su vida. Abre sus brazos acogedores a los 
pobres de espíritu, a los mansos, a los humildes, a los acongojados, a los despreciados, a los perseguidos, 
y les dice: "Venid a mí y yo os haré descansar". 

Cristo puede mirar la miseria del mundo sin una sombra de pesar por haber creado al hombre. Ve en el 
corazón humano más que el pecado y la miseria. En su sabiduría y amor infinitos, ve las posibilidades 
del hombre, las que puede alcanzar. Sabe que aunque los seres humanos hayan abusado de sus 
misericordias y hayan destruido la dignidad que Dios les concediera, el Creador será glorificado con su 
redención. 

A través de los tiempos, las palabras dichas por Jesús desde la cumbre del monte de las Bienaventuranzas 
conservarán su poder. Cada frase es una joya de verdad. Los principios enunciados en este discurso se 
aplican a todas las edades a todas las clases sociales. Con energía divina. Cristo expresó su fe y 
esperanza, al señalar como bienaventurados a un grupo tras otro por haber desarrollado un carácter justo. 
Al vivir la vida del Dador de toda existencia mediante la fe en él, todos los hombres pueden alcanzar la 
norma establecida en sus palabras (DMJ 7). 

PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA 

• Saber que muchas de las cosas que Jesús dijo no estaban en armonía con las normas de su tiempo. 

• Sentir que la necesidad de aplicar los principios encerrados en las palabras de Jesús a nuestra vida 
diaria. 

• Hacer que sigamos los dichos y las enseñanzas de Jesús, aun los que no son tradicionales. 

L LOS DICHOS DE JESÚS ACERCA DEL MATRIMONIO Y EL DIVORCIO 

1. Lee el siguiente texto y contesta: 

"Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por 
cualquier causa? El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y 
hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán 
una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe 
el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? El les dijo: Por 
la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 
Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, 
adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del 
hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, 
sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay 
eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos 
por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba" (Mat. 19:3-12). 

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2. ¿De qué trata el texto? ¿Por qué se divorcian los cónyuges? ¿Cuál es la causa principal de 
divorcio? ¿Dinero? ¿Infidelidad? ¿Borrachera? ¿Obligaciones nulas? 

"También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os digo que el 
que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la 
repudiada, comete adulterio" (Mat. 5:31,32). 

Como en los tiempos de Moisés, tal parece que las mujeres son las que sufren más. En nuestros días, una 
mujer es impulsada a plantear una demanda de divorcio. Una de ellas sería huir de un marido que 
maltrata, o de uno que es adúltero o violento. Sin embargo, no todos los países se presentan el mismo 
fenómeno, se han estudiado casos de lugares donde la mujer es más infiel que el hombre. Algunas 
mujeres piden el divorcio porque han sido explotadas en el curso de matrimonios desgraciados, otras 
porque tienen la creencia de que tu pareja ya no es lo suficientemente buena. Muchas veces una mujer 
puede estar tentada a abandonar a su marido si él tiene menos éxito en la vida que ella, en la carrera 
profesional o el mundo de los negocios. 

El divorcio es la segunda causa más dolorosa después de la muerte. Todos sabemos que somos mortales 
y que algún día, lo deseemos o no, vamos a tener que partir de este mundo. En cambio el divorcio es una 
decisión voluntaria. Nadie está obligado a divorciarse, pues la mayoría de los matrimonios se forman con 
las intenciones que duren una vida entera. ¿Cómo nace entonces esa determinación de romper un hogar? 
He aquí algunas causas mas comunes: 

• Si la pareja, o uno de sus miembros no tiene claro lo que significa formar una familia que cumpla 
con los votos hechos delante de Dios de permanecer fielmente en el hogar, el resultado será una 
familia tambaleante que difícilmente será estable. Si el comienzo de aquel matrimonio fue poco 
promisorio, el futuro del mismo no puede ser mejor. 

• Cuando alguien viene de un hogar derrumbado va a tener la tendencia a continuar con el modelo 
de vida que causó el daño en el hogar de sus padres. Eso es lo único que esa persona conoce, lo 
cual llega a parecerle normal, y si ese estilo de vida no se corrige a tiempo, seguirá destrozando 
nuevas vidas en el futuro. Eso es lo que el Señor identificó como la dureza del corazón. 

• Cuando la pareja se casa por un motivo equivocado. Por ejemplo, porque viene un hijo en camino, 
por interés a una herencia sustancial, por no quedarse solo (a), por atracción física, entre otros. 

• Por una conducta infiel. 

• Por alguna adicción incontrolable. 

• Por mantener discordias permanentes. 

• Derroche del dinero, por mal manejo del mismo y por negocios mal hechos. 

• Excesiva intervención o control por parte de los suegros. 

3. ¿Cuáles son las consecuencias de un divorcio? ¿Quiénes son los más afectados? 

Las consecuencias de un divorcio por lo general son devastadoras y de larga duración, sin tomar en 
cuenta la calidad de vida que se tuvo durante ese matrimonio. Si el matrimonio se caracterizó por haber 
sido estable y bueno, va a dejar un dolor muy difícil de erradicar, a causa de los recuerdos imborrables 
que quedaron en todos los miembros de la familia envuelta, y en el resto de los familiares de la pareja. 
Los más afectados son siempre los hijos, porque ellos no entienden ni aceptan las razones de una 
separación. Ellos se niegan a mirar que una desgracia de esta clase pudiera llamar a la puerta de su hogar 
algún día. Si el matrimonio se caracterizó por ser inestable, con muchos malos entendidos y discordias 
que hicieron la vida insoportable, igualmente dejará mucho dolor y resentimiento por el hecho de haber 
confiado en alguien que no llenó las expectativas y por el mejor tiempo de la juventud que se fue sin 
haber sido aprovechado. Es una tarea imposible para un niño tener que digerir la amarga realidad de que 
uno de sus padres ya no está más en casa, y que el único tiempo que tienen para compartir con el padre 
ausente es limitado y en un lugar neutral, porque el padre que se fue ya no pertenece a esa casa a la cual 
entraba y salía con toda libertad durante todos los años que vivieron juntos como una familia. Ahora en 
cambio, si quiere ver a sus hijos tiene que tocar la bocina de su auto frente a aquella casa que un día fue 
su hogar. 

Esa visita, aunque trae felicidad a los hijos, es incompleta, porque siempre habrá un asiento vacío, ya sea 
en el auto, o en el parque de recreaciones, o en aquel restaurante que frecuentaban cuando el grupo 
familiar estaba completo. En todo divorcio, siempre los más afectados son los hijos, no importa la edad 
que tengan, porque para todo hijo es vital la unidad entre sus padres. Si el niño está en edad escolar le va 
a afectar mucho en su rendimiento académico. Y el hecho de verse siempre con uno de sus padres 

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mientras que la mayoría de sus compañeros andan y viven con ambos padres, hace que su amor propio se 
desvalorice demasiado. Además de confundirse, su mente se va a saturar de incógnitas cuyas 
explicaciones jamás lograrán satisfacer su alma infantil. 

La separación de los padres hace que sus niños crezcan con temor; se les hace más difícil poder 
establecer amistades de larga duración. Se han vuelto desconfiados y creen que en cualquier momento y 
por cualquier causa van a ser puestos a un lado de su círculo social. De modo que se les hace más fácil 
permanecer lo suficientemente distantes como para que no los consideren como antisociales, ni tan 
envueltos, para que el posible rechazo tan temido no les resulte tan cruel. Cuando esos niños llegan a la 
juventud siguen teniendo problemas de adaptación en el medio ambiente donde se encuentren; ya sea el 
colegio o su lugar de trabajo. Ellos sienten que han sido en parte responsables del divorcio de sus padres, 
y eso hace que se sientan perseguidos por un sentimiento de culpabilidad que los obliga a vivir a la 
defensiva... siempre huyendo de un fantasma inexistente que los induce a pensar en la adversidad antes de 
que los hechos se encajen en su lugar. 



Ese sentimiento de fracaso les impide levantar vuelo en todas sus actividades. La frase: "Y SI ME VA 
MAL" les acompaña al comenzar todas sus empresas, por lo tanto, piensan que sería más prudente no 
iniciar nada que conlleve cierto riesgo, pero, la verdad es que toda empresa conlleva un grado de riesgos. 
Por otro lado, como estas personas magnifican esos riesgos, la lógica les dice que es mejor no despegar. 
Los comentarios emitidos no incluyen a todas aquellas personas que han logrado sobreponerse a los 
efectos negativos que un divorcio deja en las familias. Cuando estas personas forman sus propios 
hogares, les acompaña el trauma que su matrimonio se puede derrumbar cada vez que entre ellos se 
presenta un problema igual o similar al que ellos acostumbraban ver entre sus padres. En estos casos, la 
pareja que está en ventaja por no acarrear ningún trauma, tiene el deber sagrado de darle a su cónyuge el 
respaldo emocional que le asegure una vida unida y armoniosa. 

4. ¿Cuál es la clave para restaurar un matrimonio en crisis? 

Ningún divorcio es justificable cuando hay hijos de por medio, a menos que exista violencia doméstica. 
En ese caso, la víctima tiene que armarse de valor y abandonar el hogar inmediatamente después del 
primer incidente de abuso, y regresar si lo desea una vez que el victimario dé señales convincentes y 
permanentes de una total recuperación. Esa es la única circunstancia en que los hijos aprueban una 
separación, más aún, ellos aplauden la dignidad de la persona que no se prestó para esa deshonra tan ruin. 
Ese sería el único caso que no deja huellas dolorosas en los hijos. 

La unidad matrimonial es algo que debiera cultivarse y mantenerse tan saludable como sea posible con 

tal de evitar su vulnerabilidad, sabiendo que su deterioro envuelve a muchas personas en un dolor 

innecesario, y que puede evitarse si el círculo familiar se atiende a tiempo y a plenitud. 

Cuando una pareja lleva una vida demasiado turbulenta, se piensa que lo más recomendable sería 

terminar con esa relación. Pero eso no mitiga el dolor porque se sufre por el tiempo y oportunidades 

desperdiciadas. Por ende, siempre existirá la auto recriminación: "¡por qué no hice esto, o aquello, 

cuando aún estaba a tiempo para hacerlo, pero. ..no lo hice! 

Al no existir violencia doméstica, la pareja tiene que pedir la ayuda divina para que sus emociones 

maduren y así impedir que brote la violencia y vuelvan a tener un nuevo amor. Son muchas las parejas 

que descubren sus virtudes y gozan en esa base, en lugar de sacar a relucir solamente los puntos 

negativos. 

No se logra ningún progreso cuando se trata de reformar a la otra persona. Ella o él pueden asumir una 
conducta que agrade a su cónyuge demandante pero ese cambio, por no ser genuino sino forzado, no va a 
durar más de uno o dos meses. Saldrá otra vez a relucir la verdadera personalidad de ese individuo. 
Dios no nos ha dado la tarea de reformadores, sino de aceptamos reciproca-mente tal como somos. Con 
una actitud positiva vamos a descubrir que aún los defectos de nuestra pareja nos pueden resultar 
divertidos. Recordemos que nadie es mejor o peor que el otro. Somos diferentes, y esa diferencia es lo 
que le da el sabor y la variedad a la vida matrimonial. Como parejas, tenemos que amarnos así como 
Cristo amó a la iglesia. Él nos acepta incondicionalmente, tal cual somos, y cuando voluntariamente nos 
dejamos guiar por su Espíritu nos vamos asemejando más al verdadero modelo. Nosotros no cambiamos 
por someternos a un proceso riguroso de reforma. Recordemos que nuestra personalidad nunca cambia. 
Con la personalidad que hemos nacido vamos a vivir toda nuestra vida. Lo único que se puede eliminar 
son los malos hábitos, eso es posible no por fuerza de voluntad, sino por la presencia de Jesús quien dijo 
"Sin mi nada podéis hacer". Tan solo así gozaremos de una reforma genuina, completa y permanente. 



Otro dato conveniente recordar es que cuando se produce una ruptura, el que se queda en casa demuestra 
más sabiduría. Con esa actitud está manifestando que no tiene razón para huir, y que seguirá siendo el 
soporte necesario para todos sus hijos especialmente para los que están en mayor desventaja. En cambio, 
el que se va de su lugar, es como el ave que abandona su nido. Es capaz de dejarlo a la intemperie, a su 
suerte, sin importarle el depredador, ni cómo queda cada uno de los poUuelos. 

5. ¿Sabes algo...? ¿Qué es el divorcio? ¿Has visto algún caso de divorcio? ¿Por qué se divorcio la 
pareja? ¿"Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa"? 

La Carta de divorcio, del griego apostásion, "certificado de separación". Esta palabra viene del verbo 
afist'mi, "separar", "abandonar". La palabra "apostasía" procede de la misma raíz. Como Cristo lo hizo 
resaltar más tarde, el divorcio no fue parte del plan original de Dios sino que fue aprobado 
transitoriamente en la ley de Moisés debido a la "dureza" del corazón de los hombres (Mat. 19: 7-8). Los 
fariseos conocían muy bien la naturaleza y el propósito de la ley de Moisés respecto al divorcio y por 
supuesto lo citaron, que dice: "Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por 
haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y 
la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciera 
este último, y le escribiera carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiera de su casa; o si 
hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, 
volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de 
Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad" (Deut. 24: 1-4). 

Cosa indecente, literalmente, "desnudez"; figuradamente, como aquí: "algo vergonzoso", "una deshonra". 
No podía tratarse de adulterio, porque eso debía ser castigado con la muerte (Deut. 22: 22; Mat. 19: 9). 
Debía tratarse de alguna manera de actuar considerada impropia por el marido. Los judíos entendían 
que este precepto mosaico le permitía a un hombre divorciarse de su mujer casi por cualquier motivo 
(Mat. 19: 3, 7). Sin embargo. Cristo explicó que no era la voluntad de Dios que se obtuviese tan 
fácilmente el divorcio (Mat. 19: 4-6), y que esta legislación sólo había sido dada por causa de la "dureza" 
de los corazones de ellos (Mat. 19: 8). 

6. ¿Por qué se permitió la Carta de divorcio en los tiempos de Moisés? ¿Cómo era consideraba la 
mujer, él que la tomaba como esposa? ¿Cuál debe ser la posición de los cristianos en nuestros con 
respecto el matrimonio y el divorcio? 

La Carta de divorcio, literalmente, "una nota de separación". Esto debía hacerse formalmente, quizá ante 
testigos, a fin de que tuviese validez legal y fuese incontestable. Nuevamente un acto formal. Quizá el 
esposo estaba obligado a despedirla provista, por lo menos, con los medios suficientes como para llegar 
bien hasta la casa de su padre (Gen. 21: 14; Deut. 15: 13). 

Su partida formal era un anuncio público de que ya no era más la esposa de ese hombre y que por lo tanto 
estaba libre para casarse de nuevo. La "nota de separación" o "nota de corte" disolvía por completo el 
matrimonio. La consumación del matrimonio con un segundo marido la tornaba "vil" para el primero. Si 
alguna vez él la volvía a tomar por mujer, cometía adulterio. Ella le era ilícita como esposa (Jer. 3: 1). 

Se entiende, por haberse permitido la depravación moral. Aunque Dios toleró algunas cosas a las cuales 
ciertamente no podía dar su aprobación (Deut. 14: 26), había límites más allá de los cuales el hombre no 
podía pasar. Muchas veces la "tierra" aparece personificada, como si pudiese actuar y sentir (Lev. 18: 
25; Isa.24:5). 

Algunas personas hoy se refieren a Deut. 24:1-4 como base de lo que llaman "divorcio cristiano". Pero 
en realidad, estos versículos nos revelan la vida hogareña de los judíos, en la cual el tomar una esposa 
equivalía a adquirir una propiedad. La autoridad del esposo sobre su mujer era casi absoluta. El 
propósito de la ley aquí enunciada era mejorar la suerte de la mujer hebrea. Esta ley, lejos de 
establecer una baja norma moral, o de aprobar una norma tal, representaba una norma mucho más 
elevada que la reconocida por las crueles costumbres de aquel tiempo. La ley le garantizaba a la mujer 
divorciada ciertos derechos, y en realidad la protegía de ser considerada adúltera o proscrita por la 
sociedad Dejaba la casa de su primer marido como mujer libre y respetada por la sociedad, apta para 
contraer un matrimonio honroso. La carta de divorcio establecía que su primer esposo ya no tenía más 
jurisdicción legal sobre ella y que ella no tenía ningún tipo de obligación para con él, sino que estaba 
libre para ser esposa de otro hombre. Al volverse a casar, no se hacía culpable de adulterio, ni se 
violaban los derechos de su primer marido. 



La ley mosaica sobre el divorcio no fue dada para anular los ideales del matrimonio instituido por Dios 
en la creación, sino a causa de la "dureza" de los corazones humanos (Mat. 19: 8). La suerte de una 
mujer sola y desechada era deplorable. La carta de divorcio aliviaba su infortunio. Esta ley 
sencillamente reconocía la situación existente y buscaba mejorarla. Esta era una ley de permisión, y no 
de obligación. Estas mismísimas restricciones tenían por objeto eliminar el fácil proceso de divorcio que 
evidentemente los hebreos habían aprendido en su asociación con los pueblos paganos. 

Cristo habló enfáticamente contra el concepto de tener una esposa como propiedad (Mat. 5: 27-32; 19: 3- 
9). Esa práctica había acarreado mucha desgracia e injusticia a las mujeres judías. La escuela de Hillel, 
que sustentaba la filosofía religiosa popular judía en tiempos de Cristo, interpretaba "cosa indecente" 
(Deut. 24: 1) como cualquier cosa que le resultara desagradable al marido. La escuela de Shammai, más 
estricta y menos popular, definía la "cosa indecente" como algún acto comprobado de falta de pudor o 
adulterio. En tiempos de Cristo, la escuela de Hillel permitía el divorcio por tales pequeneces como la 
exhibición del brazo de la mujer en público, el que la esposa quemase la comida de su marido, o cuando 
el esposo encontraba otra mujer más atrayente. De esta actitud laxa escribió Josefo: "El que desea 
divorciarse de su mujer por cualquier causa (y muchas causas tales se dan entre los hombres), que dé por 
escrito la certeza de que nunca más la usará como su mujer, porque así ella estará libre de casarse con 
otro marido, aunque antes de darse esta carta de divorcio, no debe permitírsele hacerlo" (Antigüedades, 
iv. 8. 23). 

• La ley de Deut. 24: 1-4 no instituyó el divorcio, sino que lo toleró en vista de las imperfecciones 
de la naturaleza humana y los bajos conceptos morales del pueblo de Dios en ese tiempo. 

• Para conocer la opinión de Dios respecto del matrimonio es preciso no detenerse en Deut. 24: 1- 
4, sino que, como lo hiciera Jesús, hay que remontarse a Gen. 1: 27 y 2: 24 (Mat. 5: 27-32; 19: 3- 
9). 

• El consejo escrito por Moisés para la gente de sus días debe interpretarse a la luz de las 
costumbres de su época, y no de la nuestra, y siempre teniendo en vista el ideal divino. 

• Una vez más Cristo elevó la vista de los hombres hacia ese divino ideal ordenado en el Edén. 
Ese primer matrimonio nos proporciona el modelo dado por Dios para su pueblo de hoy. 

• Debería destacarse que la ley de Moisés no instituyó el divorcio. Por orden divina, Moisés toleró 
el divorcio y lo reguló a fin de evitar abusos. El matrimonio cristiano debería basarse en Gen. 2: 
24 y no en Deut. 24: 1. 

La palabra fornicación, proviene del griego pornéia, término genérico que se emplea para designar las 
relaciones sexuales ilícitas. La escuela liberal de Hillel enseñaba que un hombre podía divorciarse por 
las causas más triviales, por ejemplo, si su esposa le arruinaba un plato de comida (DMJ 56). Por otra 
parte, la escuela de Shammai, más conservadora, interpretaba que "alguna cosa indecente" (Deut. 24: 1) 
significaba "falta de castidad". Pero Jesús especificó que no debía haber divorcio salvo en el caso de 
infidelidad conyugal. La relación matrimonial había sido pervertida por el pecado, y Jesús vino a 
restaurarla a la pureza y la hermosura que originalmente le había dado el Creador (Deut. 14: 26). 

• En su providencia. Dios quiso que el matrimonio fuera una bendición que elevara a la humanidad. 

• El compañerismo entre marido y mujer fue ordenado por Dios como el ambiente ideal dentro del 
cual podría madurarse un carácter cristiano. 

• La mayor parte de los ajustes de personalidad en el matrimonio y las dificultades que muchos 
tienen para hacer estos ajustes demandan dominio propio y algunas veces significan abnegación y 
sacrificio. 

• El verdadero amor es "sufrido, es benigno", "no busca lo suyo", "todo lo sufre, todo lo cree, todo 
lo espera, todo lo soporta" (1 Cor. 13: 4 -7). 

• Cuando los cristianos comienzan su relación matrimonial, deberían aceptar la responsabilidad de 
aplicar los principios aquí enunciados. 

• Los cónyuges que apliquen estos principios y que estén dispuestos a que la gracia de Cristo obre 
en sus vidas, encontrarán que por más grande que parezca, no hay ninguna dificultad que no pueda 
resolverse. 

• Cuando los caracteres de los esposos son incompatibles, la solución cristiana es modificar el 
carácter y no cambiar de cónyuge. 

• Una esposa repudiada naturalmente procuraría encontrarse un nuevo hogar. Pero al casarse de 
nuevo, cometería adulterio porque su matrimonio anterior no había sido disuelto a la vista de Dios 
(Mar. 10: 11-12). 



• Cristo desechó con toda claridad la tradición rabínica de sus días, especialmente la de la escuela de 
Hillel, la cual permitía el divorcio por cualquier causa. Al parecer, era relativamente fácil que el 
esposo se librara de los vínculos matrimoniales en forma legal. 

• Jesús hizo resaltar que el matrimonio había sido divinamente instituido, y que recibía la 
aprobación divina cuando se entraba debidamente en ese estado. Lo que Dios había unido, 
ninguna práctica ni tradición rabínica podía separar. 

7. ¿Las enseñanzas de Jesús, al considerar el tema del matrimonio y el divorcio , es difícil de ser 
aceptada, en nuestros días?¿Sí'¿No?¿Por qué? 

• "El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén y confirmado por Jesús, para que fuera una 
unión por toda la vida entre un hombre y una mujer en amante compañerismo. 

• Para el cristiano el matrimonio es un compromiso a la vez con Dios y con su cónyuge, y este 
paso debieran darlo sólo personas que participan de la misma fe. 

• El amor mutuo, el honor, el respeto y la responsabilidad, son la trama y la urdimbre de esta 
relación, que debiera reflejar el amor, la santidad, la intimidad y la perdurabilidad de la relación 
que existen entre Cristo y su iglesia. 

• Con respecto al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia, a menos que sea por causa 
de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio. 

• Aunque algunas relaciones familiares estén lejos de ser ideales, los socios en la relación 
matrimonial que se consagran plenamente el uno al otro en Cristo pueden lograr una amorosa 
unidad gracias a la dirección del Espíritu y al amante cuidado de la Iglesia. 

• Dios bendice la familia y es su propósito que sus miembros se ayuden mutuamente hasta 
alcanzar la plena madurez. 

• Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor. Mediante el precepto y el 
ejemplo debieran enseñarles que Cristo disciplina amorosamente, que siempre es tierno y que se 
preocupa por sus criaturas, y que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de 
Dios. 

• Una creciente intimidad familiar es uno de los rasgos característicos del último mensaje 
evangélico" (CASD No. 23) 

8. ¿Estas de acuerdo con las siguientes afirmaciones? 

• Cuando Jesús dijo: "No lo separe el hombre", estableció una norma de comportamiento para la 
Iglesia bajo la dispensación de la gracia, que debe trascender todas las leyes y promulgaciones 
civiles que vayan más allá de la interpretación de la ley de Dios que gobierna la relación 
conyugal. 

• Aquí el señor da a sus seguidores una regla a la que deben adherirse, independientemente de si el 
Estado, o las costumbres en boga, permiten, o no, mayores libertades. 

• "En el sermón del Monte, Jesús indicó claramente que el casamiento no podía disolverse, 
excepto por infidelidad a los votos matrimoniales" (DMJ 56). 

• Se ha considerado por lo general, que la infidelidad al voto matrimonial se refiere al adulterio y a 
la fornicación. Sin embargo, la palabra que en el Nuevo Testamento se traduce como 
"fornicación" incluye también otras irregularidades sexuales (ICor. 6:9; 1 Tim. 1:9,10; Rom. 
1:24-27). Por lo tanto, las perversiones sexuales, incluyendo el incesto, el abuso sexual de 
menores y las prácticas homosexuales se consideran así mismo como un mal uso de las 
facultades sexuales, y son una violación de la intensión divina del matrimonio. Como tales, son 
causa justa de separación o divorcio. 

• Aunque las Escrituras permiten el divorcio, por las razones anteriores mencionadas, o por el 
abandono del cónyuge incrédulo (1 Cor. 7:10-15), la Iglesia y los afectados deben hacer 
esfuerzos diligentes para lograr una reconciliación, instando a los cónyuges a manifestar 
mutuamente un espíritu cristiano de perdón y restauración. 

• Se insta a la iglesia a tener una actitud amorosa y redentora con la pareja con el fin de apoyarlos 
en el proceso de reconciliación. 

• "En el caso de que la reconciliación no se produzca, la parte que permaneció fiel a los votos 
matrimoniales tiene el derecho bíblico de obtener el divorcio, así mismo como volverse a 
casar" .(MI 263) 

• "El cónyuge que violó el voto matrimonial y se divorcia no tiene el derecho moral de volverse a 
casarse mientras el cónyuge que fue fiel a dicho voto se mantenga con vida y permanecerá sin 
casarse y casto".(MI 263) 



11. LOS DICHOS DE JESÚS ACERCA DEL PERDÓN 

1. Lee el siguiente texto y contesta las siguientes preguntas. 

"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra 
mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete" (Mat. 18:21, 

22). 

2. ¿Sabes algo...? ¿Qué es el perdón divino? ¿Cómo se manifiesta el perdón divino en la 
humanidad? ¿Cómo seres humanos realmente podemos perdonar nuestros prójimos? ¿Cuál es el 
contaste entre el perdón divino y el humano? ¿Cuál es la clave para poder perdonar a los demás? 

La palabra perdón en la Biblia, viene de la traducción de varias palabras hebreas y griegas que tienen en 
común la idea de liberar a un ofensor de la culpa y restaurar la relación personal que existía ante de la 
ofensa. El perdón implica siempre una ofensa cometida contra la persona que extiende el perdón, y 
debería estar precedida por el arrepentimiento del ofensor. 

• Todos los hombres han pecado contra Dios (Rom. 3:23) y están condenados a la muerte eterna 
(Rom. 6:23), a menos que se arrepientan de sus pecados (Luc. 13:3, 5; Hech. 3:19) y con ello 
obtengan el perdón (1 Juan. 1:9), con lo que se restaura una relación correcta con él (Rom. 5:1). 

• Dios no está obligado a perdonar al pecador culpable, pero su carácter bondadoso lo impulsa a 
hacerlo cada vez que se desea o se pide perdón (Exo. 34:6, 7; Lam. 3:42). 

• El pedido debe hacerse, sin embargo, con toda sinceridad y con la intención de no aprovecharse 
de la gracia libremente otorgada. 

• Cuando Dios perdona lo hace completamente y sin reservas, restaura al pecador al mismo estado 
de favor que antes gozaba, y elimina toda alienación y separación. 

3. ¿Existe algún ser humano, que puede perdonar por lo menos una vez, sin la gracia de Cristo? 
¿Quiénes pueden perdonar realmente setenta veces siete? ¿Existe el perdón en serie? ¿Sí? ¿No? 
¿Por qué? ¿Que quiso decir Jesús con esa expresión? ¿Es un lenguaje metafórico o literal? ¿Por 
qué? 

En las Escrituras se usan diversas expresiones en un esfuerzo por transmitir a las mentes humanas la 
plenitud del perdón divino. El arroja, por así decirlo, los pecados de los hombres a lo profundo del mar 
(Miq. 7:19); los aleja de sí y de ellos "cuanto está lejos el oriente del occidente" (Sal. 103:12); tras sus 
espaldas (Isa. 38:17); y promete borrarlos y olvidarlos (Isa. 43:25; Jer. 31:34). 

• El perdón de Dios es perfecto, así como Dios es perfecto. 

• El cristiano, dentro de lo que le permiten sus limitaciones finitas, debería imitar la forma perfecta 
y completa del modo como Dios perdona cuando alguien lo ofende. 

• El espíritu de perdón debe acompañar al acto de perdón. 

• Además, puesto que el cristiano ha recibido una medida plena del perdón divino, está bajo la 
obligación más estricta de perdonar a sus semejantes, cuando se presenta la ocasión de hacerlo, 
con la misma medida conque él fue perdonado. En realidad, el cristiano que rehusa perdonar a 
otros está renunciando al perdón de Dios para sí mismo (Mt. 6:12-15), y un espíritu no perdonador 
es un pecado horrible ante Dios. 

• El aborrecimiento total con que Dios considera un espíritu no perdonador fue ilustrado por Jesús 
en la parábola del siervo que no perdonó (Mat. 18:23-35). 

• Quien rehusa perdonar no puede, por la misma naturaleza de las cosas, ser perdonado mientras 
conserve ese espíritu no perdonador. 

• Como le explicó Cristo a Pedro, para los cristianos no hay un límite en la extensión del perdón ni 
número de veces que se haya de perdonar cuando alguien venga a pedirlo (Mat. 18:21, 22). 

• El cristiano siempre debe mantener el espíritu de perdón, aun antes de tener la oportunidad de 
perdonar. 

• No sólo será así, sino que también tomará la iniciativa en hacer todo esfuerzo razonable para ganar 
a quien lo ofendió y facilitarle la posibilidad de pedir perdón (Mat. 18:15-17). 

IIL LOS DICHOS DE JESÚS ACERCA DE LA RIQUEZA Y LA DADIVOSIDAD 



• ¿Cómo reaccionarías, si el Señor Jesús te dijera en esta mañana, "vende todo lo que tienes y dalo 
a los pobres"? ¿Qué significado tiene para ti esta expresión? ¿Qué cosas no te permiten disfrutar 
de las bendiciones de la salvación eterna? ¿Qué ídolos nos tientan a renunciar el cielo? 

1. Lee el relato del Joven rico y responde (Mar. 10: 17-31; Mat. 19: 16-30; Luc. 18: 18-30), ¿Qué le 
faltaba el joven rico? 

"Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?. ..Los 
mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre 
y a tu madre. El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te 
falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sigúeme. 
Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. Al ver Jesús que se había entristecido 
mucho, dijo: ¡Cuan difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil 
pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios" (Lucas 18:18-25). 

"Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: 
Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno 
hay bueno, sino sólo uno. Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas 
falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: 
Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una 
cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, 
sigúeme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas 
posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuan difícilmente entrarán en el 
reino de Dios los que tienen riquezas!"(Mar. 10: 17-23). 

• El joven rico creía sinceramente que había guardado todos los mandamientos y no se daba cuenta 
de ninguna imperfección (DTG 478). 

• Al parecer, el joven confiaba en que le faltaba apenas un paso para llegar a la perfección. Sin 
embargo, a pesar de que con toda diligencia había obedecido la letra de la ley, todavía le parecía 
que le faltaba algo y que su obediencia no era suficiente. 

• Pero no sabía lo que le faltaba. Su vida había sido pura, honrada y veraz. Pero su actitud para con 
sus prójimos había sido esencialmente negativa: no les había robado los bienes, no había levantado 
falso testimonio contra ellos, ni les había quitado la mujer o la vida. 

• En verdad, la letra de la ley es negativa en su forma, pero su espíritu demanda una acción positiva. 

• No basta dejar de odiar o herir a nuestros prójimos; el Evangelio nos pide que los amemos y les 
ayudemos como nos amamos a nosotros mismos. 

• A este joven le faltaba el amor de Dios en el corazón (DTG 478), sin el cual su observancia de 
"todo esto" carecía de valor real a la vista del cielo. 

• El joven había tenido como ideal llegar a la perfección. Pero, como lo señala Pablo, no se puede 
alcanzar la perfección por medio de las obras (Gal. 2: 21; Heb. 7: 11). Por lo tanto, si el joven rico 
había de alcanzar la perfección, no debía esperar hacerlo mediante la realización de obras para 
ganar méritos. Debía experimentar un completo cambio de corazón y de vida. Su mente debía ser 
transformada; su manera de alcanzar la perfección debía ser otra. 



2. ¿Deberíamos de abstenernos del éxito financiero? ¿Seguir a Jesús significa deshacernos de lo 
que tenemos? ¿Cuan poco o mucho deberíamos ambicionar? ¿Cuál es el precio del cielo? 

"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 
sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni 
hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" (Mat. 6:19-21). 

• La posesión de riquezas no es pecaminosa en sí misma (Ecle. 5:19), como lo comprueba el hecho 
de que fueran ricos algunos de los más notables personajes de la Biblia, como Abrahán, Job y 
Nicodemo. Pero entraña un gran peligro para la salvación (Mat. 19:23), especialmente si se la ha 
conseguido explotando a los demás, o si se le dedica el corazón. 

• Nuestro Señor Jesús no tuvo palabras de censura para los ricos de su tiempo, pero dio bastante 
instrucción con respecto al uso adecuado de las posesiones materiales, por ejemplo en las 
parábolas de los talentos (Mat. 25:14-30), la del rico insensato (Luc. 12:16-21), el mayordomo 
infiel (Luc. 16:1-9) y las minas (Luc. 19:11-27). 



3. ¿Por qué Jesús tocó el asunto del dinero en sus dichos? ¿Significa que es malo tener dinero? 
Realmente, ¿Dónde radica el problema? ¿En el dinero o en el corazón de la persona? 

• La acumulación de bienes terrenales generalmente se debe al deseo de tener seguridad en lo futuro 
y refleja temor e incertidumbre. 

• Jesús indica a los que quieren ser ciudadanos de su reino que la posesión de riquezas materiales es 
un motivo de ansiedad más que un medio de liberarse de ella. 

• El cristiano no se angustia por las necesidades materiales de la vida porque confía en que Dios las 
conoce y le dará lo que le haga falta (Mat. 6:31-34). 

• Como lo destaca Pablo más tarde, esto no significa que el cristiano será indolente ante sus propias 
necesidades y las de su familia (1 Tes. 4: 11; 2 Tes. 3: 10; 1 Tim. 5: 8). Mat. 6: 19-21). 

• Como suele ocurrir, quienes tienen escasez de bienes terrenales sienten más vivamente su 
dependencia de Dios para suplir sus necesidades materiales que los que tienen suficiente y de 
sobra. 

• En tiempos de Cristo, así como ahora, el amor al dinero era la pasión dominante de millones. 

• Aun quienes tienen abundancia de "pan" y de bienes terrenales harían bien en recordar que es Dios 
quien da "el poder para hacer las riquezas" (Deut. 8: 18). Jesús demostró claramente esta verdad 
en la parábola del rico necio (Luc. 12: 16-21). Todo lo que tenemos procede de Dios y en el 
corazón siempre debería haber gratitud por su bondad. 

• En el Sermón del Monte no se prohibe hacer tesoros, siempre que esos tesoros se coloquen en el 
lugar donde les corresponda. 

Cristo quiere que los ciudadanos del reino de los cielos hagan una buena inversión del tiempo y de 
las fuerzas que su Padre celestial ha tenido a bien proporcionarles en esta vida. 

• Los verdaderos intereses de una persona están donde tiene sus "tesoros". 

4. ¿Cuáles son las ventajas o desventajas de un hermano o hermana que tiene mucho dinero con 
otro que apenas le alcanza para subsistir? ¿Qué es el dinero para ti? ¿En qué momento el dinero es 
una bendición y cuando es la raíz de todos los males? Sinceramente, ¿Si tuvieses mucho dinero 
para qué lo utilizarías? ¿Por qué Jesús le dijo al joven rico "vende todo lo que tienes, y dalo a los 
pobres"? ¿Por qué Jesús le pidió que se deshiciera de sus riquezas? 

• Dentro de su carácter, que en otros sentidos era digno de encomio (Mar. 10: 21), quedaba un 
defecto serio: el egoísmo. 

• A menos que se eliminara la devastadora influencia del egoísmo, el joven rico no podía progresar 
más hacia la perfección. 

• Puesto que la enfermedad varía de persona a persona, también varía el remedio. Cuando Pedro, 
Andrés, Jacobo y Juan fueron llamados por primera vez (Juan 1: 35-51) para seguir al Maestro, 
Jesús no les pidió que vendieran sus barcas y sus redes pues esas cosas no impedían que ellos le 
siguieran; pero cuando fueron llamados definitivamente, dejaron todo para seguir al Maestro (Luc. 
5: 11). 

• Todo aquello que una persona ama más que lo que ama a Jesús, lo hace indigno de Cristo (Mat. 
10: 37-38). Aun las más importantes responsabilidades terrenales son menos importantes que 
seguir a Cristo por el camino del discipulado (Luc. 9: 61-62). 

• Pablo lo perdió todo "para ganar a Cristo" (Fil. 3: 7-10). A fin de posesionarse del tesoro celestial 
o comprar la perla de gran precio (Mat. 13: 44-46), uno debe estar dispuesto a deshacerse de todo 
lo que tiene. Pero el joven rico no estaba listo para hacer esto. Aquí estaba su cruz, pero se negaba 
a tomarla. 

5. ¿De qué manera reaccionó el joven rico, ante las palabras de Jesús? (Mat. 19:16) 

• Jesús puso al joven ante la elección entre el tesoro terrenal y el celestial. Pero el joven quería tener 
ambos, y al descubrir que eso no era posible, "se fue triste" (Mat. 19: 22). 

• El penoso descubrimiento de que no podía servir a Dios y a las riquezas (Mat. 6: 24) le resultó 
imposible de sobrellevar. 

• Grande fue su chasco cuando comprendió el sacrificio que implicaba alcanzar la vida eterna. La 
impaciente alegría con la cual se había acercado corriendo a Jesús, se transformó en tristeza y 
pena. El precio de la "vida eterna", en busca de la cual había venido el joven, era mayor que el que 
estaba dispuesto a pagar. 

• Sus posesiones eran lo más importante de toda su vida. Constituían un ídolo y a ellas les rendía la 
adoración y la devoción de su corazón. 

9 



Jesús le propuso que vendiera todo lo que tenía a fin de librarlo de las garras del dios de las 
riquezas. 

• Esta era su única esperanza de alcanzar el cielo (DTG 479). 

• Tenía muchas posesiones, pero sin la sabiduría celestial para administrarlas debidamente, 
encontraría que le eran una maldición y no una bendición. Finalmente perdería aun lo que tenía 
(Mat. 25: 28-30). 

6. ¿Puede una persona que tiene mucho dinero y riquezas entrar en el reino de los cielos? ¿Sí? 
¿No? ¿Por qué? 

• Es difícil que un rico entre en el reino de los cielos, no porque sea rico, sino por causa de su 
actitud hacia las riquezas (Luc. 12: 15, 21). 

• Abrahán era "riquísimo" (Gen. 13: 2) y a la vez "amigo de Dios" (Sant. 2: 23). 

• Para el joven rico, la puerta señalada por Jesús, mediante la cual podía entrar en la vida (Mat. 19: 
17) era demasiado estrecha, y el camino por el cual debería caminar en adelante era demasiado 
angosto (Mat. 7: 13-14). 

• En este episodio los discípulos tuvieron la oportunidad de ver un ejemplo de cuan difícil es entrar 
en el reino de los cielos para el que tiene su corazón puesto en las riquezas. 

• Satanás logra atar al mundo con los lazos de la riqueza a personas que son rectas en todos los otros 
sentidos. 

• A diferencia de la mayoría de los que poseen riquezas, Mateo abandonó sus bienes a fin de seguir 
al Maestro (Mar. 2: 13-14). 

• Zaqueo, otro rico recaudador de impuestos, transfirió a Jesús su afecto por las riquezas (Luc. 19: 2, 
8). 

• Es imposible que un rico entre en el cielo mediante el esfuerzo humano, porque no tiene cómo 
librarse de las garras del amor a las riquezas. Por otra parte, la salvación es imposible para 
cualquiera que intente buscarla por sus propios esfuerzos. Sólo un milagro de la gracia divina 
podrá salvar al rico de su supremo amor a las riquezas o a cualquier otra persona del pecado 
específico que lo tiene atrapado (Heb. 12: 1). 

• Si permitimos que Dios rija nuestras vidas es posible entrar el reino de los cielos (Fil. 4: 13). Sólo 
el poder de Dios que obra en la vida del hombre puede efectuar aquella transformación de carácter 
que se demanda para entrar en el reino de los cielos. 



IV. LOS DICHOS DE JESÚS ACERCA DE LA PERFECCIÓN 

1. Lee el texto y contesta. 

"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mat. 5:48). 

2. ¿Qué significa ser perfecto? ¿Por qué Jesús enseño, que debemos ser perfectos? ¿Acaso tenemos 
justicia propia para ser perfectos? ¿De qué manera podemos alcanzar la perfección? 

La palabra perfecto, generalmente se utiliza tám o támím del hebreo, que significa,"completo", 
"correcto", "pacífico", "sano", "saludable", "perfecto"; del griego es télelos, "completo", 
"maduro", "perfecto", "completamente crecido", "plenamente desarrollado", "que alcanzó su 
propósito". 

En el Antiguo Testamento, tám significa algo completo, íntegro y sincero, pero siempre en sentido 
relativo cuando se aplica al hombre. Una persona con "corazón perfecto" era quien estaba 
completamente dedicada a Jehová (1 Reyes 8:61; 1 Crónicas 12:38; Isaías 38:3). Así, Job fue llamado 
"perfecto" (Job 1:1, 8), a pesar de las debilidades que reveló más tarde ante la adversidad (Job 40:2-5; 
42:2-6), mostrando que su perfección era relativa y no absoluta. En forma similar, de Noé también se 
dice que fue "perfecto" (Gen. 6:9) aunque más tarde sucumbió a la debilidad de la carne (Gen. 9:21). La 
perfección fue el ideal que Dios puso delante de Abrahán (Gen. 17:1). 

En el Nuevo Testamento, la "perfección" consiste esencialmente en la madurez frente a la inmadurez, así 
como los adultos difieren de los niños y los jóvenes. Una persona madura es quien ha alcanzado los 
límites normales de estatura, fuerza y capacidad mental. Este concepto de madurez es claramente 
evidente en pasajes como 1 Cor. 2:6; 14:20; Efe. 4:13, 14; Filp. 3:15; Heb. 5:14. Pablo habla de sí 

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mismo y de los cristianos como ya perfectos (1 Cor. 2:6; Filp. 3:15), pero casi al mismo tiempo muestra 
que la perfección es todavía un blanco que está por delante. 

• El cristiano debe ser "perfecto" en su esfera limitada así como Dios es "perfecto" en su 
plenitud infinita (Mt. 5:48). 

• De ese modo, un hombre puede ser perfecto ante el Señor, pero hay nuevas alturas a las que 
deberá aspirar; en esta vida nunca alcanzará la perfección absoluta. Una persona cuyo 
corazón y vida están plenamente dedicados a la adoración a Dios y a su servicio -es decir, a 
la meta del crecimiento permanente en la gracia y en el conocimiento y la práctica de la 
verdad espiritual, y que ha obtenido una medida de experiencia al cooperar con el Espíritu 
Santo- ha alcanzado la perfección cristiana (Col. 4:12; Sant. 3:2). 

• Ya no es un niño en Cristo, ocupado con los hechos y las prácticas rudimentarios de la 
religión (Heb. 5:12-6:2). 

• Un hombre perfecto a la vista de Dios es uno que ha alcanzado el grado de desarrollo que se 
espera de él en cualquier momento dado. Es un cristiano maduro completamente dedicado a 
Dios, y quien, aunque todavía tiene debilidades que vencer, sigue adelante, al blanco de la 
elevada vocación de Dios en Cristo Jesús (Fil. 3:12-15). 

Las condiciones para obtener la vida eterna, bajo la gracia, son exactamente las mismas que existían en 
Edén: una justicia perfecta, armonía con Dios y completa conformidad con los principios de su ley. La 
norma de carácter presentada en el Antiguo Testamento es la misma que se presenta en el Nuevo 
Testamento. No es una medida o norma que no podamos alcanzar. Cada mandato o precepto que Dios da 
tiene como base la promesa más positiva. Dios ha provisto los elementos para que podamos llegar a ser 
semejantes a él, y lo realizará en favor de todos aquellos que no interpongan una voluntad perversa y 
frustren así su gracia. 

Dios nos amó con amor indecible, y nuestro amor hacia él aumenta a medida que comprendemos algo de 
la largura, la anchura, la profundidad y la altura de este amor que excede todo conocimiento. Por la 
revelación del encanto atractivo de Cristo, por el conocimiento de su amor expresado hacia nosotros 
cuando aún éramos pecadores, el corazón obstinado se ablanda y se somete, y el pecador se transforma y 
llega a ser hijo del cielo. Dios no utiliza medidas coercitivas; el agente que emplea para expulsar el 
pecado del corazón es el amor. Mediante él, convierte el orgullo en humildad, y la enemistad y la 
incredulidad, en amor y fe. 

Dios es amor. Como los rayos de la luz del sol, el amor, la luz y el gozo fluyen de él hacia todas sus 
criaturas. Su naturaleza es dar. La misma vida de Dios es la manifestación del amor abnegado. Nos pide 
que seamos perfectos como él, es decir, de igual manera. Debemos ser centros de luz y bendición para 
nuestro reducido círculo así como él lo es para el universo. No poseemos nade por nosotros mismo, pero 
la luz del amor brilla sobre nosotros y hemos de reflejar su resplandor. Buenos gracias al bien 
proveniente de Dios, podemos ser perfectos en nuestra esfera, así como él es perfecto en la suya. 

Dijo Jesús: Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto. Si sois hijos de Dios, sois participantes de su 
naturaleza y no podéis menos que asemejaras a él. Todo hijo vive gracias a la vida de su padre. Si sois 
hijos de Dios, engendrados por su Espíritu, vivís por la vida de Dios. En Cristo "habita corporalmente 
toda la plenitud de la Divinidad"; y la vida de Jesús se manifiesta "en nuestra carne mortal". Esa vida 
producirá en nosotros el mismo carácter y manifestará las mismas obras que manifestó en él. Así 
estaremos en armonía con cada precepto de su ley, porque "la ley de Jehová es perfecta, que convierte el 
alma". Mediante el amor, "la justicia de la ley" se cumplirá "en nosotros, que no andamos conforme a la 
carne, sino conforme al Espíritu"(DMJ 68). 

REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA 

Mí querido(a) amigo(a), hermano(a): ¿Qué nos enseñan cada dicho de Jesús? ¿Por qué el Señor Jesús 
pronunció palabras que muchas veces están fuera de nuestro alcance para practicarlo? ¿Cuál es el 
propósito de cada una de esas enseñanzas? ¿Cuántos de los dichos de Jesús son realmente un desafío para 
nosotros? ¿Por qué es un desafío? ¿Para qué nos sirven en nuestros días? De todas las enseñanzas de 
Jesús, ¿Cuáles son de mayor desafío para llevarlos a la práctica? ¿Cuáles de sus dichos son fáciles de 
llevarlos a la práctica? ¿Por qué? 

• Quienes oyen estas enseñanzas indudablemente las comprenden, al menos hasta el punto de tener 
suficiente luz para actuar si deciden hacerlo, y por lo tanto son responsables delante de Dios. 



Es peligroso oír un mandato divino y no traducirlo en acción, porque el oír inevitablemente trae 

consigo la responsabilidad de actuar en forma consecuente. 

Los "hijos de Dios" son los que siguen la dirección del Espíritu (Rom. 8: 14). 

La obediencia a las palabras de Cristo transforma el carácter de la persona que obedece (Juan 5: 

24). 

El Señor Jesucristo es la "roca" en la cual cada cristiano, y también la iglesia cristiana como 

conjunto de constructores de carácter, deben construir (Mat.16: 18). 

Según Luc. 6: 48, el constructor "cavó y ahondó" a fin de poner un buen cimiento. 

La construcción de un edificio firme exige mucho tiempo y esfuerzo. 

Es mucho más sencillo construir una casa sin darse el trabajo de poner un cimiento sólido. 

La roca era la enseñanza de Cristo, específicamente la del Sermón del Monte (Mat 7:24). Las 

palabras de Cristo nunca dejan de ser (Mat. 24: 35), sino que duran para siempre (Isa. 40: 8; 1 Ped. 

1: 25). Sólo en él hay salvación (Hech. 4: 12). 



Reflexiona conmigo el siguiente texto: "La cruz del Calvario debe levantarse en alto delante de la 
gente para que absorba sus espíritus y concentre sus pensamientos. Entonces todas las facultades 
espirituales se vivificarán con el poder divino que viene directamente de Dios. Se concentrarán 
entonces las energías en una actividad genuina por el Maestro. Los que obren enviarán al mundo 
rayos de luz, como agentes vivos que iluminan la tierra" (DMJ 43). 

Ore conmigo, por favor... "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a 
un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca".. .Feliz sábado. 

RESUMEN 

Muchos de los dichos de Jesús eran muy controversiales porque no se adecuaban a las tradiciones 
populares. Aún hoy, algunas de las palabras de Jesús parecen difíciles de seguir y duras de aplicar a 
nuestra forma "normal" de vivir. Deberíamos evitar las controversias sobre estos dichos poco usuales de 
Jesús, al intentar aplicar los principios que están detrás de las palabras a nuestra vida diaria. 



Delfino Jarquín L. 

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